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Seres extraordinarios
En el pensamiento indígena americano, la naturaleza se funde con la cultura. Es así como los seres humanos asumen atributos del mundo vegetal, animal o mineral, y de igual forma entidades de la naturaleza incorporan características humanas. Estos seres reales y fantásticos a la vez, inciden en el devenir de la vida y de los objetos.

Sobre su balsa, el Señor Naymlap nos mira con ojos intensos. Llega desde el mar a gobernar el mundo. Un remero le ayuda a surcar las aguas.

Cuentan que en tiempos muy antiguos, el Señor Naymlap vino desde el mar, en una gran flota de balsas y un séquito numeroso.

 

Lo acompañaban guerreros y sirvientes de gran importancia: Pita Zofi, el tañedor de caracoles; Ñinacola, el guardador del trono; Ñinagintue, el que servía la bebida; Fonga Sigde, que cubría de polvo de conchas marinas el suelo que pisaba el señor; Occhocalo, el cocinero real; Xam Muchec, quien adornaba el rostro del señor; Ollopcopoc, el encargado de su baño y Llapchiluli, quien elaboraba sus trajes y lo cubría. También venían con él sus concubinas y Ceterni, quien fuera su mujer principal.

 

Llegando a las costa del norte del Perú, desembarcaron y construyeron un palacio donde guardaron a su dios, Yampallec, que era una imagen del mismo Naymlap, labrado en piedra verde. Así se fundó el Reino de Lambayeque.

 

Esta cabeza de cetro o bastón de mando de metal nos habla de ese momento maravilloso: Sobre una balsa ligeramente combada, hay un barquero, que mira al frente, dirigiendo la embarcación con su remo. Lleva una vasija en su mano izquierda. Lo acompaña un Señor de Lambayeque, adornado con un gran tocado de medialuna, orejeras, nariguera y un traje lleno de cascabeles. El porta un bastón de mando en su mano derecha y lleva su rostro cubierto con una máscara divina. A su izquierda, hay un cántaro, de donde él puede beber. El Señor mira de frente, el balsero sigue la vista del señor y hacia allá dirige el navío.

 

La escena retratada en este cetro nos remonta a la historia del mítico Naymlap con su máscara de ‘ojos alados’ que llegó del mar a poblar las tierras  andinas y que al morir, ascendió a los cielos convertido en pájaro.

Para saber más

  • MChAP: “El arte del cobre en el mundo andino”. Exposición temporal, Museo Chileno de Arte Precolombino, 2004.

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  • MChAP: “Chimú, laberintos de un traje sagrado”. Catálogo de exposición temporal, Museo Chileno de Arte Precolombino, 2005, PDF.

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  • Lugones L. y Pantoja A., 2016. Naylamp: el gobernante que vino por mar. Origen de la comitiva lambayecana desde una perspectiva onomástica. En El mar, una forma de vida en América,  Hoces-García, A. y C. Moral-García (Coord), Madrid: Historia y Cultura del Mar.

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