Alberto Cruz Visita el Museo Chileno de Arte Precolombino
Estimadas y estimados, muchas gracias por acompañarnos esta mañana. Constituye tanto para mí como para el equipo que me ha acompañado en esta empresa, una gran satisfacción y un gran honor estar inaugurando esta exposición en el Museo Chileno de Arte Precolombino. Admiramos y apreciamos este lugar y esta institución que, a mi juicio, es la adición más importante al panorama nacional de museos en los últimos 50 años. Nos sentimos, por tanto, particularmente honrados por haber podido concebir y montar una exposición, aún pequeña como ésta, en un espacio de la tradición y la significación de este museo.
Conocí personalmente a Alberto Cruz en 1969 cuando él y otros profesores de la Escuela de Valparaíso viajaron a Santiago a raíz del proyecto de la Avenida de Mar. En la ocasión, Alberto improvisó un discurso sobre el arquitecto como hombre público ante profesores y estudiantes de nuestra escuela, junto a autoridades del gobierno. Uno o dos años después viajé a Valparaíso para participar en unas clases sobre Andrea Palladio que dictaban, en la casa de Recreo, Claudio Ferrari y Rómulo Trebbi. Al fondo de la sala, con mirada y oído atentos, Alberto Cruz dibujaba y tomaba notas. Los encuentros se fueron sucediendo. Lo recuerdo dibujando las dunas de Ritoque el 75 sobre unos papeles plegados con unos lápices ya muy pequeños que llevaba en el bolsillo. La capacidad a la vez sintética y precisa de su trazo me impactaron. En actitud similar lo recuerdo en las exposiciones de su escuela en el Museo nacional de Bellas Artes el 72 y el 82. La relación se estrechó mientras dictaron junto a Godofredo Iommi un seminario sobre Amereida en nuestra escuela, siendo yo director. Fue haciéndose también más personal. La observación era lo suyo como señaló el pensador francés Francois Fedier. En un panel sobre arquitectura latinoamericana, mientras él mismo y los demás interveníamos, dibujaba a toda velocidad y con un lápiz Bic rostros de mujeres en un cuaderno cuyas páginas daba vueltas aceleradamente. A comienzos de los años ochenta me comentó sobre este museo y su colección. Pudo ser precisamente luego de dibujar el pequeño cuaderno que ocupa un lugar central en esta exposición y de estudiar el tema por el que se interesó en otro cuaderno de observaciones que también hace parte de la muestra. No podía sospechar yo, en esa larga serie de encuentros y relaciones, que me correspondería curar exposición como ésta.
La actitud de observar y la práctica de observar fue revelándose poco a poco, tal vez incluso para el propio Cruz, como una forma de pensamiento. Acaso su mayor contribución intelectual sea haber visto la arquitectura como una forma de pensamiento que, afincada fuertemente en el proyecto y la construcción, podía ir más allá de ellos. Ver y construir como una sola cosa. Planta y corte como formas de comprender la realidad; distinciones como aquellas de altura y altitud; completitud e integralidad, surgían de este universo de la observación.
Es algo de ese mundo, a ratos complejo, que transita entre el arte del dibujo y del color y la palabra buscada y rebuscada para lograr penetrar la realidad, lo que hemos querido celebrar con esta exposición. En ella se entretejen el hombre y las cosas, la representación y lo representado, lo cotidiano y lo trascendente; lo muy antiguo y el presente.
Agradecimientos especiales a la Fundación Alberto Cruz Covarrubias por habernos confiado esta enorme y desafiante responsabilidad. Al Museo Chileno de Arte Precolombino por poner a disposición de la exposición una pieza tan significativa como el incensario manteña, clave fundamental para darle sentido. A los miembros de su equipo nos acompañaron pacientemente en esta aventura. A todos quienes contribuyeron a hacer la exposición materialmente posible.
El trabajo del equipo que me ha acompañado ha sido fluido, comprometido y enriquecedor. Un memorable tejido de roles e iniciativas que fueron precisando y enriqueciendo la idea inicial. Muchas gracias a Otros Pérez, a Pedro, Marcos, Jona y sus respectivos colaboradores. Creo que a Alberto Cruz le habría gustado esta suerte de ronda improvisada que se dio entre nosotros, ese modo de trabajo que tanto apreció en sus últimos años.
Espero que puedan apreciar y gozar este esfuerzo que hemos hecho por transitar un desafío difícil como era relacionar a Cruz con la colección del museo, mostrando un flanco más de su vasta y rica contribución artística e intelectual.
Muchas gracias.
A propósito de Observaciones Americanas. Alberto Cruz visita el Museo Chileno de Arte Precolombino, este conversatorio propone ampliar algunas de las preguntas que atraviesan la obra de Alberto Cruz y su reflexión sobre América.
¿Qué implica pensar la arquitectura desde un territorio tan diverso como el continente americano? ¿Qué relaciones pueden establecerse entre arquitectura, paisaje, historia y formas de habitar? A partir de estas preguntas, el encuentro pondrá en diálogo distintas aproximaciones a la arquitectura y su manera de producir conocimiento.
Participarán los académicos Alejandro Crispiani de la Arquitectura Pontificia Universidad Católica: Alejandra Celedón, de la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño Universidad Diego Portales; y Paola Jirón, de la Arquitectura y Urbanismo Universidad de Chile.
Inscríbete a la actividad en este link: https://visit.precolombino.cl/services/buy/?id=113&service_type=49
Fotografía de portada: Micaela Valdivia