RESONANDES. Sonoridades andinas en relieve
¿Cómo se traduce un canto, el toque de una flauta o el ritmo de una comparsa cuando pasa del oído a la materia?
Estas preguntas están en el origen de ‘Resonandes: Sonoridades andinas en relieve’, proyecto del artista Clemente McKay que se inauguró este 5 de noviembre en la Sala Furman del Museo Chileno de Arte Precolombino.
La muestra, parte del programa Exploraciones Curatoriales, propone una aproximación al patrimonio sonoro de los Andes a través del cruce entre arte, etnomusicología, cerámica y tecnología. Su punto de partida son registros fonográficos vinculados a distintos pueblos y territorios de América, seleccionados a partir del Archivo Sonoro del Museo Chileno de Arte Precolombino.
A partir de estos registros, McKay desarrolla una operación particular: transforma digitalmente los sonidos en modelos tridimensionales y luego los lleva a la cerámica. El tiempo, la frecuencia y la intensidad de cada registro determinan la forma de las piezas, creando superficies que recuerdan la propia geografía de la cordillera.
Para McKay, “la experiencia no termina en la observación. Mediante un sistema de audio espacial y audífonos disponibles en la sala, los visitantes podrán descubrir los registros contenidos en las esculturas a medida que se acercan a ellas. El recorrido de cada persona determina lo que escucha y, al situarse entre distintas piezas, los sonidos pueden cruzarse y superponerse, evocando las polifonías que se producen cuando distintas músicas coinciden en las festividades andinas”.
La muestra incorpora además instrumentos sonoros pertenecientes a la colección del Museo y que pocas veces se han exhibido, vinculando cada objeto con su sonido y con su representación en relieve. De esta manera, instrumento, registro sonoro y escultura permiten aproximarse desde distintas dimensiones a prácticas musicales de larga continuidad en los Andes.
RESONANDES parte de una comprensión de la cordillera como una geografía que ha sonado durante miles de años: agua, viento, aves, animales y comunidades han conformado paisajes sonoros diversos, en los que la música ha acompañado celebraciones, rituales, ciclos agrícolas, encuentros colectivos y formas de relación con el territorio.
Otro elemento inédito en esta muestra es un mesón de arena, desarrollado por el artista junto al programador Marcelo Serres, con que el público podrá interactuar y modelar una geografía, que será traducida a sonido en tiempo real, como una especie de ejercicio inverso a lo que ocurre en las esculturas de cerámica.
La exposición invita a reconocer estos sonidos como un patrimonio vivo que continúa resonando en comunidades y territorios de América. Puedes visitarla hasta el 27 de diciembre.
Proyecto financiado por la convocatoria Fondart Regional 2026 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
*Las fotografías son de María Ignacia Concha
Fotografía de portada: María Ignacia Concha