Sorprende esta pequeña figura de cerámica de casi 30 cm de alto por su peculiar modo de relevar el cuerpo femenino, al dejar descubierta la zona de los pechos e investir cuidadosamente hombros y brazos con ¿una prenda tejida?, ¿un adorno metálico? Falda y tocado ocultan caderas, piernas y cabello. Potencian el efecto alimentando la paradoja. La representación, posiblemente asociada a la fertilidad, interroga sobre el rol de la mujer en la cultura maya y activa la siempre oportuna pregunta respecto de la distribución del poder, acorde al género, en distintas sociedades y tiempos históricos.