Armado de coraza, casco y porra, el guerrero cuida el ajuar de la tumba y protege a quien inicia su viaje a la eternidad.
La actitud defensiva y el trance evidente en el rostro de esta figura, nos sugiere a un guerrero. Esculturas como esta acompañan en las tumbas a los personajes más poderosos de la costa oeste de México. ¿Habrá sido un guardián de los difuntos? De cuerpo grueso, brazos pequeños y piernas poderosas, lleva un casco cónico y una rígida coraza que amortigua los golpes en el combate, mientras porta en sus manos un arma en forma de macana. Esta es la indumentaria de un ente protector.