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Este gran manto textil formó parte del fardo funerario de un destacado difunto del pueblo Parakas, envolviendo su cuerpo junto con variadas telas y finas prendas de vestir como camisas, ponchos, taparrabos y tocados. La importancia del personaje sepultado era proporcional al tamaño del fardo funerario y al ajuar textil que contenía.

Una de las características que más llaman la atención en este textil es su delicada confección. Esta tejido a telar y luego bordado muy finamente con agujas de espinas de cactus, utilizando delgadísimos hilos de lana de llama, ¡con una lupa podrías descubrir su precisión! Cada figura bordada sobre el fondo azul oscuro del manto, son a representaciones de seres humanos que tienen atributos de orcas, como la cabeza con las grandes fauces y las típicas aletas dorsales de esta ballena cazadora. ¿Cuánto tiempo crees que les debió tomar a las tejedoras completar el trabajo de este gran manto?

Esta pieza pertenece a una de las culturas que destacó en los Andes por sus magníficas y sorprendentes obras textiles Fue realizada como una escultura, por lo tanto, tiene volumen. Representa a dos tejedoras, una frente a la otra trabajando en sus telares de cintura, ambos amarrados a un pilar central. En esta sociedad, el tejido era una actividad muy especializada y a la que se dedicaba mucho tiempo de trabajo, realizado mayormente por mujeres en talleres colectivos. Gracias a la aridez del desierto de la costa andina, hoy podemos conocer estos maravillosos tejidos conservados por casi mil años. ¡Te invitamos a investigar esta pieza y otros tejidos de este tipo en el sitio web de nuestra Sala Textil!

Este precioso textil probablemente adornaba las paredes de un templo o palacio del pueblo Chimú. Tiene una serie de orificios tejidos intencionalmente que permiten el paso de la luz, dando la sensación de liviandad y transparencia. El personaje central es un pelícano llevado en andas por otras aves similares. Es posible que se trate del traslado de un jefe o importante autoridad, que aquí figura con la forma de esta ave marina. El pelícano aparece representado de muchas maneras en el arte Chimú, seguramente porque fue venerado como una importante deidad por este pueblo costero que dependía especialmente de la explotación de los recursos del mar.

Mira con atención esta pieza de cerámica. Puedes reconocer muy pronto de qué ave se trata, ¿verdad? Sí, es un cóndor y evoca la idea de volar y observar desde las alturas grandes extensiones de tierra. Esta majestuosa ave debió ser una importante deidad en el antigüedad ya que hasta hoy es reverenciada, respetada y protegida por los pueblos andinos. Esta botella fue encontrada en una tumba, por lo que se cree que acompañaba a una importante persona en su viaje más allá de esta vida.

Esta llama modelada en cerámica es uno de los animales más apreciados, queridos y cuidados por las personas de la antigua cultura Tiwanaku y también de todos los pueblos andinos hasta el día de hoy. La llama provee lana para los tejidos, cuero para las herramientas, carne para alimentarse y además sirve como animal de carga y transporte. Las caravanas de llamas pueden recorrer largas distancias y fueron muy importantes en el desarrollo de las culturas de los Andes. ¡Observa cómo está vestida y adornada! Hoy en día, los caravaneros andinos adornan de la misma manera a sus principales llamas cargueras para la buena suerte en sus viajes.